Niños

¿En qué casos debemos consultar a un logopeda?

  • El niño habla poco y no se le entiende.
  • No diferencia palabras o sonidos parecidos.
  • Conoce pocas palabras, no organiza bien las ideas.
  • Utiliza el lenguaje de forma muy básica.
  • Tartamudea.
  • Tiene dificultades para leer y/o escribir correctamente.
  • Pierde la voz con facilidad o la tiene ronca (con o sin lesión en las cuerdas vocales).
  • Respira por la boca, no succiona, le cuesta tragar y masticar.
  • Tiene dificultades de habla derivadas de una hipoacusia, sordera o implantes cocleares.
  • Si padece alguna alteración física o neurológica que le dificulte el desarrollo del lenguaje.

¿Qué tratamos?

  • Retraso del lenguaje.
  • Trastorno específico del lenguaje (TEL) o disfasia.
  • Retraso del habla.
  • Dislalia (problemas de pronunciación).
  • Diglosia.
  • Deglución atípica.
  • Prevención de malos hábitos pre y post-ortodoncia.
  • Disfonía.
  • Disfemia (tartamudez).
  • Dificultades en la lectura.
  • Dificultades en la escritura.
  • Dislexia.
  • Autismo.
  • Trastorno déficit de atención (TDA-H).
  • Atención temprana.
  • Trastornos de la audición (implantes cocleares).

¿Cómo trabajamos?

En primer lugar realizamos una entrevista con los padres-familiares del niño, se nos explica el problema y recogemos datos, informes del colegio y toda la información necesaria para hacer una buena valoración del caso.

Es fundamental informar periódicamente a la familia de los cambios que observamos y de la actitud del niño durante las sesiones, para poder aplicar modificaciones en las rutinas y pautas marcadas e ir adaptándonos a las necesidades del momento.
Las sesiones son lo más lúdicas posibles para que el niño se encuentre en una situación cómoda, confortable y de confianza.
Las sesiones tienen una duración de 30 o 60 minutos, dependiendo del caso.

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